La pandemia del COVID-19 del año 2020 se ha cobrado la vida de más de un millón de personas a nivel mundial, cerca de 15 mil personas sólo en Chile, y las cifras siguen aumentando.

Pero más allá de los números, lo que más impacto causa es la forma en que el virus arrebata personas, seres queridos, primos, tíos, abuelas y abuelos. Comienza con leves síntomas un primer día, a los pocos días viene el hospital y ya no se vuelven a ver más. Desaparecen.

No hay funeral, no hay ritos, no hay proceso de duelo ni cierre para las familias. Sólo queda espacio: ahí donde antes había una persona, queda un vacío.

Este proyecto comienza con mi propia experiencia y como un homenaje a los que ya no están. Pradelina Ibañez, mi abuela, habitó este lugar y murió el 22 de septiembre de 2020 en el hospital Carlos Van Buren de Valparaíso. Este proyecto es homenaje y documento, es el espacio que dejaron atrás.
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